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lunes, 9 de noviembre de 2015

Las Fuentes del Islam: El Coran y la Sunnah

El Islam aparece en la península árabe en la primera parte del siglo VII d.c., por la prédica del Profeta Muhammad (BP) , quien a lo largo de los 23 años que dura su misión deja instaurada una nueva religión que, no obstante, no se presenta como una novedad sino como la culminación natural de la profecía representada por los mensajeros divinos anteriores: Abraham, Moisés, los Profetas de Israel y Jesús (para mencionar sólo el tronco abrahámico).

Cuando el Profeta Muhammad (BP) abandona este mundo deja tras de sí dos tesoros de valor incalculable para los musulmanes: En primer lugar un libro divino, el Sagrado Corán, que le fuera revelado versículo a versículo a lo largo de su misión, siendo memorizado y puesto por escrito mientras esto ocurría por sus discípulos y compañeros; y en segundo lugar lo que se conoce como su Sunnah (lit.: costumbre, practica, uso, tradición), es decir, la enseñanza que el Profeta dió por sí mismo en multitud de cuestiones. Su conducta personal, su forma de ser, sus dichos sabios, sus orientaciones espirituales y devociónales, su enseñanza y explicación (exégesis) de la revelación coránica, etc, etc.

Los musulmanes distinguen claramente entre dos fuentes de la doctrina y la Ley Islámica o Shariia (El Corán y la Sunnah), pero si bien son sin duda dos entidades separadas, están tan estrechamente ligadas que no se puede concebir la una sin la otra. Pues es a través de Muhammad (BP) que nos ha llegado el Corán, y él es la personificación más perfecta de la enseñanza revelada, por lo tanto es en su noble personalidad que encontramos la dimensión humana y cotidiana del mensaje divino.

La Sunnah del profeta Muhammad (BP) se encuentra compilada en miles de tradiciones (arabe-hadiz, plural-ahadiz), reunidas en numerosas obras, algunas de las cuales constan de varios volúmenes cuya extensión supera largamente a la del Sagrado Corán. Los hadices refieren dichos, conductas, indicaciones, aprobaciones tácitas, etc., proferidas por el Profeta (BP) a lo largo de su vida como tal, y fueron recogidos por sus contemporáneos, sus Compañeros y discípulos, y transmitidos a las generaciones futuras.

En los 23 años de la misión profética los Compañeros del Mensajero de Allah (BP) lo frecuentaron asiduamente y lo vieron actuar en todos los ámbitos imaginables: Como hombre, con su familia e hijos, como gobernante de la comunidad islámica, como juez en los litigios, como comandante en las expediciones militares, como maestro espiritual designado para perfeccionar la conducta humana, en suma; como hombre ejemplar. No existe una literatura tan extensa y detallada sobre ninguno de los Profetas anteriores y fundadores de grandes religiones, lo cuál confirma su trascendencia como Sello de la Profecía, el modelo por excelencia del hombre más completo que haya existido.

Los sabios musulmanes están de acuerdo que la Sunnah recogida en las colecciones de hadices, constituye la segunda fuente del Islam en importancia, en lo que hace a definir la doctrina y la ley en todos sus aspectos. De ahí que su estudio sea esencial para comprender el Islam en forma completa.

A diferencia del Sagrado Corán, que fue traducido desde la antigüedad, a diversas lenguas, no ha ocurrido lo mismo con las colecciones de hadices o tradiciones proféticas hasta la Época Moderna. Y, aún hoy en día, salvo recopilaciones parciales, sólo algunas de las principales colecciones de hadices se han volcado a otros idiomas, excepción hecha, claro está, de las traducciones que siempre se han hecho a lenguas propias de importantes pueblos de la comunidad islámica universal (v.gr. persa, turco, urdú, etc.).


domingo, 8 de noviembre de 2015

Súplicas del Corán, Libro de Allah

En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso. No hay mas Dios que Allah (subhanahu wa ta'ala) y Muhammad (salla Allahu 'alayhi wa sallam) es su mensajero, el sello de todos los profetas.

¡Señor mío! Haz de este territorio un lugar seguro y provee de frutos a aquellos de sus habitantes que crean en Allah y en el Ultimo Día. (2:126)

“¡Allah! Acepta nuestra obras. Tú eres Quien todo lo oye y todo lo sabe”. (2: 127)

¡Señor nuestro! Haz que estemos sometidos a Ti y haz de nuestra descendencia una comunidad sometida a Ti.

Enséñanos a cumplir nuestro ritos de adoración y vuélvete a nosotros, realmente Tú eres Quien se vuelve a favor del siervo, el compasivo. ( 2:128)

¡Señor nuestro, danos paciencia, afirma nuestros pasos y ayúdanos contra la nación de los que no creen! (2: 250)

¡Señor nuestro! No nos tomes en cuenta si olvidamos o erramos.¡Señor nuestro! No pongas sobre nosotros un peso similar al que pusiste sobre los que nos precedieron.¡Señor nuestro! No nos hagas llevar lo que no podamos soportar.

Bórranos las faltas, perdónanos y ten compasión de nosotros.

Tú eres nuestro dueño, auxílianos contra la gente incrédula. (2:286)

¡Señor nuestro! No desvíes nuestros corazones después de habernos guiado y concédenos misericordia procedente de Ti, ciertamente Tú eres el Dador Generoso. (3:8)

¡Señor nuestro! Creemos, perdónanos las faltas y presérvanos del castigo del fuego.(3:16)

¡Señor mío! hago la promesa de ofrecerte lo que hay en mi vientre, para que se dedique exclusivamente a Tu servicio, libre de las obligaciones del mundo. Acéptalo de mí verdaderamente Tú eres Quien oye y Quien sabe.(3:35)

¡Señor mío! Concédeme una buena descendencia procedente de Ti.(3:38)

¡Señor nuestro! Creemos en lo que has hecho descender y seguimos al mensajero, incluye nuestro nombre entre los que dan testimonio. (3:53)

¡Señor nuestro! Perdónanos las faltas y que hayamos ido más allá de los límites en aquello que es de nuestra incumbencia; afirma nuestros pasos y auxílianos contra el pueblo infiel. (3:147)

¡Señor nuestro! Perdónanos nuestras faltas, cubre nuestras malas acciones y llévanos, al morir, en compañía de los justos. ( 3:193)

¡Señor nuestro! Danos lo que no has prometido con Tus mensajeros y no nos desprecies el Día del Levantamiento; es cierto que tú no faltas a lo prometido. (3:194)

“ ¡Señor!, Tú eres el único, en verdad, digno de adoración, con exclusión de todo otro y reconozco que me he perjudicado a mi mismo, haciendo lo que no te placía”. (21: 87)

“¡Allah nuestro!, Sálvanos del castigo del infierno, porque éste es severo. El infierno es una pésima morada”. (25: 65- 66)

“¡Allah nuestro!, Otórganos una enorme alegría consistente en tener esposas y descendencias piadosas, esto satisface nuestros corazones. Y que seamos líderes en la realización de buenas acciones”. (25: 74)

“¡Allah nuestro! Perdónanos y a nuestro hermanos que nos anticiparon en el Islam. Haz que nuestros corazones estén libres de ira en cuanto a los creyentes. Tú eres Clementísimo y Misericordioso”. ( 59: 10)

“¡Allah mío!, Ablanda mi corazón, Facilítame la tarea del mensaje y desata el nudo de mi lengua para que pueda expresarme con claridad y para que la gente entienda bien lo que digo”. (20: 25- 28)

¡Allah! Haz que mi saber islámico aumente”. (20: 114)