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jueves, 12 de noviembre de 2015

¿QUIÉN ES ALLAH?

LA NOCIÓN DE DIOS EN EL ISLAM

De todos es conocido que en cada lengua existen uno o varios términos utilizados para referirse a Dios y, en ciertos casos, a otras divinidades. Este no es el caso de Allah. En efecto, Allah es el nombre específico del único Dios verdadero. Ningún otro puede llamarse Allah. Esta palabra no tiene plural ni género, lo que demuestra su carácter único. Nótese cuando lo comparamos con la palabra «Dios», que puede expresarse en plural, los dioses, o en femenino, diosa. Conviene recalcar que Allah es el nombre que designa a Dios en arameo, que era la lengua de Jesús y que se parece al árabe.

El término Allah es un reflejo de la noción que el Islam asocia con Dios. Para un musulmán, Allah es el Todopoderoso y Creador del universo. No se parece a nada y nada puede parecérsele. El profeta Muhammad fue preguntado por sus contemporáneos acerca de Allah; la respuesta se la dictó Dios mismo bajo la forma de una corta sura del Corán, que es considerada como la esencia misma de la fe monoteísta. Esta sura dice:

«En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso, di: " El es Dios, Uno, Dios el Eterno. No ha engendrado ni ha sido engendrado. No tiene igual".»

Ciertas personas no musulmanas consideran al Dios del Islam como un Dios severo y cruel que exige obediencia plena. Consideran que no es sensible ni benevolente. No existe afirmación más falsa que ésta. De hecho basta con saber que cada uno de los 114 capítulos del Corán, casi sin excepción, comienzan por el siguiente versículo: «En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso. » En uno de sus dichos, el profeta Muhammad nos dice que «Dios es más tierno y más benevolente que una madre para con su hijo amado».

Sin embargo, Dios es absolutamente justo. Por esto los malos y los pecadores deben tener su parte de castigo y los virtuosos se verán agraciados con Sus dones y Su gracia. De hecho, la clemencia como atributo divino se manifiesta plenamente dentro de Su atributo de justicia. Aquellos que sufren a lo largo de su vida por el amor a Dios y aquellos que oprimen y explotan a los otros no deben recibir el mismo trato por parte de su Señor. Un trato semejante negaría la responsabilidad del hombre en la vida futura y, a partir de este hecho, negaría toda iniciativa de llevar una vida moral y virtuosa en este mundo. Los versículos del Sagrado Corán son claros y sin ambigüedad al respecto.

«Los que temen a Dios tendrán, junto a su Señor, los jardines de la Delicia. ¿Vamos, pues, a tratar igual a los que se someten a Dios que a los pecadores?¿Qué manera de juzgar es la vuestra?» (Corán 68:34-36.)

El Islam rechaza toda representación de Dios bajo cualquier forma humana que pueda favorecer a ciertos individuos o naciones a nivel de riqueza, poder o raza. Dios ha creado a todos los seres humanos iguales. Sin embargo, pueden distinguirse ellos mismos y ganar Sus dones únicamente por medio de la virtud y la piedad.

El concepto de que Dios quiera descansar el séptimo día, de que haya combatido a uno de sus soldados, de que tenga una actitud de conspiración o de envidia con respecto a la humanidad o que Dios se haya encarnado en un ser humano, sea el que sea, es considerado como una blasfemia desde el punto de vista del Islam.

La utilización exclusiva del nombre de Allah para designar a Dios refleja lo que recalca el Islam sobre la pureza de la creencia en Dios, y ello constituye la esencia del mensaje de todos los enviados de Dios. Por esto el Islam considera el hecho de asociar una divinidad o una personalidad cualquiera a Dios como un pecado que Dios jamás perdonará.

El Creador debe tener una naturaleza diferente de la que tienen las cosas que El ha creado, ya que si tuviera la misma naturaleza que ellas, ésta sería una esencia temporal y, por lo tanto, El mismo seria creado por algún otro. Y si el Creador no tiene esencia temporal, es necesario entonces que sea eterno. Pero si es eterno no podría ser engendrado por ningún principio, y si nada ha precedido su venida, entonces nada fuera de El puede ser el origen de su existencia; lo que significa que El es Su propio principio. Y si la continuidad de Su existencia no depende de nada fuera de El, esta existencia no puede tener ningún límite. El Creador es por tanto Eterno y Perpetuo: «El es el principio y el fin.»

Se vale a sí mismo, subsiste por El mismo, o bien empleando el término del Sagrado Corán, El es Al-Qayyum. El Creador no crea únicamente para hacer que las cosas existan, sino también las protege por igual, y les da una vida temporal, al ser la única causa de todo lo que les ocurre.

«Dios es el Creador de todo, y es Quien vela por todo lo que existe. Suyas son las llaves de los cielos y de la tierra.» (Corán 39:62,63.)

«No existe ser viviente sobre la tierra cuyo sustento no provea Dios. El conoce sus lugares de vida y de muerte.» (Corán 11:6.)

LOS ATRIBUTOS DE DIOS

Si el Creador es eterno y perpetuo, sus atributos deben serlo también. No debe perder ninguno de sus atributos ni adquirir otros. Por ello sus atributos son absolutos. ¿Puede existir más de un creador con tales atributos? ¿Puede haber por ejemplo dos creadores con una fuerza absoluta? Es suficiente un momento de reflexión para darse cuenta de que esto es imposible.

El Sagrado Corán resume este concepto en los siguientes versículos:

«Dios no adoptó ningún hijo , ni hay otro Dios junto a él. Sí no, cada Dios se habría atribuido lo que hubiera creado y unos hubieran sido superiores a otros.» (Corán 23:91.)

«Si hubiera habido en ellos -los cielos y la tierra- otros dioses que Allah, se habrían corrompido.» (Corán 21:22.)

¿Y por qué razón debería haber sobre la tierra y en los cielos algo distinto a El? De ser así, la tierra y los cielos irían seguramente hacia su perdición

LA UNICIDAD DE DIOS

El Sagrado Corán nos recuerda permanentemente que todos los dioses que se pretende que existan son falsos.

A los que adoran los objetos fabricados por el hombre les pregunta:

«¿Adoráis aquello que vosotros mismos esculpís» (Corán 37:95.)

«¿... Habéis tomado otros protectores que no fuera El (Dios), cuando ellos mismos no pueden disponer para sí beneficio o daño alguno ... ?» (Corán 13:16.)

A quienes pretenden adorar cuerpos celestes, el Sagrado Corán cita la historia de Abraham:

«Cuando la noche cerró su oscuridad, vio una estrella y dijo: ¡Este es mi Señor! Mas cuando desapareció dijo: No amo a los que desaparecen. Cuando vio que la luna se elevaba dijo: ¡Este es mi Señor!»

Pero cuando se ocultó dijo: «Si mi Señor no me guía, ciertamente seré de los extraviados.»

Cuando vio el sol que salía dijo: «¡Este es mi Señor, este es mayor!»

Pero cuando se puso dijo: «¡Oh pueblo mío, soy libre del culto idólatra que vosotros profesáis. Vuelvo mi rostro como sincero creyente hacia Quien ha creado los cielos y la tierra. Y en modo alguno soy de los politeístas!» (Corán 6:76-79.)

LA ACTITUD DEL CREYENTE

Para ser musulmán, es decir, para someterse a Dios, es necesario creer en la unicidad absoluta de Dios. El es el único Creador, Sabio y todopoderoso, etc... Sin embargo, esta creencia llamada «Tawhid Al-Rububiyah» es insuficiente. Eran muchos los idólatras que sabían y creían que el único y supremo Dios podía ser todo esto, pero no era bastante para hacerlos musulmanes. A la expresión «Tawhid Al-Rububiyah», habría que añadir ésta que dice «Tawhid al uluhiya», es decir, que sólo Dios merece que le rindamos culto, y en consecuencia hay que abstenerse de venerar cualquier otra cosa y cualquier otro ser.

Una vez adquirido este conocimiento de la existencia de un solo Dios verdadero, el hombre debe mantener constantemente su confianza en El, debe evitar todo aquello que le arrastre a negar la verdad.

Desde el momento en que la fe entra en el corazón de una persona va a crear cambios en los estados de espíritu que tendrán como resultado ciertos actos. Si consideramos como un «todo» estos estados de espíritu y estos actos, ello va a constituir la prueba de la verdadera fe. El profeta dijo: «La fe es aquello que permanece arraigado en el corazón y que es confirmado por los actos.»

De hecho, estos estados del espíritu son un sentimiento de agradecimiento hacía Dios, considerado como la auténtica esencia de la «ibada» (culto).

El sentimiento de agradecimiento es tan importante que un no creyente es llamado «Kafir», lo que quiere decir «el que niega la verdad» y también «el que no está agradecido».

El creyente ama a Dios y le agradece todas las bondades que le ha prodigado. Sin embargo, cuando se es consciente del hecho de que las buenas acciones ya sean mentales o físicas están lejos de poderse comparar a los favores de Dios, el creyente siempre estará ansioso por saber si Dios le recompensará aquí en la tierra o en el más allá. Como consecuencia, se someterá a El y le servirá con toda humildad. No es posible mantenerse en tal actitud sin tener prácticamente siempre la idea de Dios presente en el espíritu. Esta misma idea constituye también la verdadera fuerza de la fe, sin la cual desaparecería y se desvanecería.

El Sagrado Corán intenta enfatizar este sentimiento de agradecimiento repitiendo con frecuencia los atributos divinos. La mayor parte de estos atributos aparecen en los versículos siguientes:

«Es Allah no hay más Dios que El. El Conocedor de lo oculto y de lo patente. Es el Compasivo, el Misericordioso. Es Allah no hay más Dios que El, el Rey, el Santo, la Paz. El es Quien testimonia con Su propia verdad, el Custodio, el Todopoderoso, el más Fuerte, el Supremo. ¡Gloria a Dios! Está por encima de lo que le asocian. Es Allah El Creador. El Hacedor, El Formador. Posee los nombres más bellos. Los que están en los cielos y en la tierra le glorifican. Es el Todopoderoso, el Sabio.» (Corán 59:22-24.)

«Allah No hay más Dios que El, el Viviente, el Subsistente. Ni la somnolencia ni el sueño se apoderan de El. Suyo es lo que hay en los cielos y en la tierra. ¿Quién podrá interceder ante El si no es con su permiso? Conoce su pasado y su futuro mientras que ellos no abarcan nada de Su ciencia, excepto lo que El quiere. Su trono se extiende sobre los cielos y sobre la tierra y su conservación no le resulta onerosa. El es el Altísimo, el Grandioso.» (Corán 2:255.)

«¡Oh gente de la Escritura! No fanaticéis en vuestra religión, no digáis de Dios más que la verdad. El Mesías Jesús, hijo de María, es únicamente el enviado de Dios, Su Palabra y Espíritu, que El comunicó a María. Creed pues en Dios y en Sus enviados. ¡No digáis "tres ''!Basta ya, será mejor para vosotros. Allah es Dios, Uno, ¡Gloria a El ! ¿Cómo iba a tener un hijo?» (Corán 4:171.)


domingo, 8 de noviembre de 2015

Súplicas del Corán, Libro de Allah

En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso. No hay mas Dios que Allah (subhanahu wa ta'ala) y Muhammad (salla Allahu 'alayhi wa sallam) es su mensajero, el sello de todos los profetas.

¡Señor mío! Haz de este territorio un lugar seguro y provee de frutos a aquellos de sus habitantes que crean en Allah y en el Ultimo Día. (2:126)

“¡Allah! Acepta nuestra obras. Tú eres Quien todo lo oye y todo lo sabe”. (2: 127)

¡Señor nuestro! Haz que estemos sometidos a Ti y haz de nuestra descendencia una comunidad sometida a Ti.

Enséñanos a cumplir nuestro ritos de adoración y vuélvete a nosotros, realmente Tú eres Quien se vuelve a favor del siervo, el compasivo. ( 2:128)

¡Señor nuestro, danos paciencia, afirma nuestros pasos y ayúdanos contra la nación de los que no creen! (2: 250)

¡Señor nuestro! No nos tomes en cuenta si olvidamos o erramos.¡Señor nuestro! No pongas sobre nosotros un peso similar al que pusiste sobre los que nos precedieron.¡Señor nuestro! No nos hagas llevar lo que no podamos soportar.

Bórranos las faltas, perdónanos y ten compasión de nosotros.

Tú eres nuestro dueño, auxílianos contra la gente incrédula. (2:286)

¡Señor nuestro! No desvíes nuestros corazones después de habernos guiado y concédenos misericordia procedente de Ti, ciertamente Tú eres el Dador Generoso. (3:8)

¡Señor nuestro! Creemos, perdónanos las faltas y presérvanos del castigo del fuego.(3:16)

¡Señor mío! hago la promesa de ofrecerte lo que hay en mi vientre, para que se dedique exclusivamente a Tu servicio, libre de las obligaciones del mundo. Acéptalo de mí verdaderamente Tú eres Quien oye y Quien sabe.(3:35)

¡Señor mío! Concédeme una buena descendencia procedente de Ti.(3:38)

¡Señor nuestro! Creemos en lo que has hecho descender y seguimos al mensajero, incluye nuestro nombre entre los que dan testimonio. (3:53)

¡Señor nuestro! Perdónanos las faltas y que hayamos ido más allá de los límites en aquello que es de nuestra incumbencia; afirma nuestros pasos y auxílianos contra el pueblo infiel. (3:147)

¡Señor nuestro! Perdónanos nuestras faltas, cubre nuestras malas acciones y llévanos, al morir, en compañía de los justos. ( 3:193)

¡Señor nuestro! Danos lo que no has prometido con Tus mensajeros y no nos desprecies el Día del Levantamiento; es cierto que tú no faltas a lo prometido. (3:194)

“ ¡Señor!, Tú eres el único, en verdad, digno de adoración, con exclusión de todo otro y reconozco que me he perjudicado a mi mismo, haciendo lo que no te placía”. (21: 87)

“¡Allah nuestro!, Sálvanos del castigo del infierno, porque éste es severo. El infierno es una pésima morada”. (25: 65- 66)

“¡Allah nuestro!, Otórganos una enorme alegría consistente en tener esposas y descendencias piadosas, esto satisface nuestros corazones. Y que seamos líderes en la realización de buenas acciones”. (25: 74)

“¡Allah nuestro! Perdónanos y a nuestro hermanos que nos anticiparon en el Islam. Haz que nuestros corazones estén libres de ira en cuanto a los creyentes. Tú eres Clementísimo y Misericordioso”. ( 59: 10)

“¡Allah mío!, Ablanda mi corazón, Facilítame la tarea del mensaje y desata el nudo de mi lengua para que pueda expresarme con claridad y para que la gente entienda bien lo que digo”. (20: 25- 28)

¡Allah! Haz que mi saber islámico aumente”. (20: 114)


domingo, 1 de noviembre de 2015

Cómo convertirte al Islam ?

Cómo convertirte al Islam y hacerte musulmán o musulmana

El Islam y los musulmanes

La palabra árabe “Islam” significa “sumisión”, y deriva de la palabra que significa “paz”. Como tal, la religión del Islam enseña que, a fin de alcanzar la verdadera paz mental y la seguridad en el corazón, uno debe someterse a Dios y vivir de acuerdo a Su ley divina revelada.

El Islam no es una religión nueva, ya que la “sumisión a la voluntad de Dios”, es decir, el Islam, siempre ha sido la única religión aceptable ante los ojos de Dios. Por esta razón, el Islam es la “religión natural” y es el mismo mensaje eterno revelado a lo largo del tiempo a todos los profetas y mensajeros de Dios. El mensaje principal de todos los profetas siempre ha sido que solo hay Un Único Dios Verdadero y solo Él debe ser adorado. Estos profetas comienzan con Adán e incluyen a Noé, Abraham, Moisés, David, Salomón, Juan el Bautista y Jesús, que la paz sea con todos ellos. Dios dice en el Sagrado Corán:

“No envié en el pasado a ningún Mensajero sin que recibiera la misma revelación que tú: ‘Nada ni nadie merece ser adorado excepto Yo, ¡adórenme solo a Mí!’” (Corán 21:25)

Sin embargo, el verdadero mensaje de estos profetas se perdió o fue corrompido con el tiempo. Incluso los libros revelados más recientes, la Tora y el Evangelio, fueron adulterados, y por ello han perdido su credibilidad para guiar a la gente hacia el camino correcto. Es por esto que, 600 años después de Jesús, Dios revivió el mensaje perdido de los profetas anteriores, enviando al Profeta Muhammad con Su revelación final, el Sagrado Corán, para toda la humanidad. Ya que el Profeta Muhammad fue el último profeta, Dios Mismo ha prometido preservar Sus últimas palabras reveladas, de modo que sean fuente de orientación y guía para toda la humanidad hasta el Día Final. Es imperativo ahora para toda persona creer y seguir este mensaje final de Dios. Dios Todopoderoso dice en el Corán:

“No te envié [¡oh, Muhammad!] sino como anunciador de buenas nuevas y amonestador para todos los seres humanos. Pero la mayoría de la gente lo ignora” (Corán 34:28).

“Quien profese una religión diferente al Islam no le será aceptada, y en la otra vida se contará entre los perdedores” (Corán 3:85).

La palabra “musulmán” significa “aquel que se somete a la voluntad de Dios”, independientemente de su etnia, nacionalidad o cultura. De allí que todo aquel que esté listo para someterse a la voluntad de Dios puede convertirse en musulmán.

Beneficios de convertirte al Islam



Hay muchos beneficios en la conversión al Islam. Algunos de ellos son:

  • Formas una relación personal y directa con Dios al adorarlo solo a Él, sin la necesidad de intermediarios. Tú sientes esta relación personal y eres consciente de que Dios lo sabe todo y está siempre ahí para ayudarte.
  • Cumples con el verdadero propósito de tu vida, que es reconocer a Dios y seguir Sus mandamientos.
  • Recibes una luz que te guía durante toda tu vida. La religión del Islam tiene respuestas a todas las situaciones, y siempre sabrás los pasos correctos a tomar en todos los aspectos de tu vida.
  • Encuentras felicidad y tranquilidad verdaderas, y paz interior.
  • Al convertirte al Islam, todos tus pecados anteriores te son perdonados, y comienzas una vida nueva de piedad y rectitud. Y como musulmán(a), siempre que cometas un error, puedes arrepentirte ante Dios, Quien perdona los pecados de todo aquel que se arrepiente con sinceridad ante Él. No hay intermediarios ni seres creados ante quienes debas confesarte.
  • Logras salvarte del Infierno, del que todos los profetas han advertido.
  • El mayor beneficio es que todo musulmán, hombre y mujer, tiene la promesa de Dios de la recompensa del Paraíso eterno (el Cielo). Aquellos que sean bendecidos con el Paraíso vivirán eternamente en la felicidad plena sin ningún tipo de enfermedad, dolor ni tristeza. Dios estará complacido con ellos y ellos estarán complacidos con Él. Incluso la persona de menor rango entre los habitantes del Paraíso tendrá diez veces el equivalente a lo mejor de este mundo y recibirá cuanto desee. De hecho, en el Paraíso hay cosas que ningún ojo ha visto ni oído escuchado, y que ninguna mente humana ha imaginado. Será una vida real, no solamente espiritual, sino física también. 
Cómo convertirte al Islam – El testimonio de fe (Shahada)

Hacerte musulmán o musulmana es un proceso sencillo y fácil. Todo lo que debes hacer es decir una frase denominada “Testimonio de Fe” (Shahada). La Shahada se pronuncia así:

Testifico: “La ilaha il-la Al-lah, Muhammad rasul Al-lah”.

Estas palabras en árabe significan: “No existe divinidad verdadera sino solo Dios (Al-lah), y Muhammad es el Mensajero (Profeta) de Dios”. Una vez dices el Testimonio de Fe (Shahada) con convicción y entendiendo su significado, te conviertes en musulmán(a).

La primera parte, “No existe divinidad verdadera sino solo Al-lah”, significa que nadie tiene derecho a ser adorado sino solo Dios, y que Dios no tiene socios ni hijos. La segunda parte significa que Muhammad fue un verdadero Profeta enviado por Dios a la humanidad.

Para ser musulmán(a) también debes:

- Creer que el Sagrado Corán es la palabra literal de Dios, revelada por Él.

- Creer que el Día del Juicio (Día de la Resurrección) es verdadero y vendrá, como Dios prometió en el Corán.

- Creer en los profetas que Dios envió, y en los libros que Él reveló, así como en Sus ángeles.

- Aceptar el Islam como tu religión.

- No adorar a nada ni a nadie sino solo a Dios.

¡Es así de fácil! Para escuchar la Shahada (testimonio), haz clic aquí

Para mas informacion o chat en directo haz clic aquí


domingo, 18 de octubre de 2015

¿Qué es el Islam?

La religión del Islam es la completa aceptación y obediencia a las enseñanzas de Dios, que Él reveló a su Profeta Muhammad .

Árboles y frutas del Paraíso

Sus árboles y frutas son muy abundantes, eternos y son de muchos tipos. Al-lah, el Altísimo, ha mencionado los viñedos, las palmeras, la granada, el loto y la acacia:

{Y habrá árboles frutales, como datileras y granados.} [Corán 55: 68]


Los árboles del Paraíso son de hermoso y abundante follaje, su color es intensamente verde y sus troncos son de oro. Él Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: "No existe ningún árbol en el Paraíso que su tronco no sea de oro".